El debate parece eterno entre la
educación sexual y la sexualidad. La
tendencia es a manejar los conceptos de penes, senos y vulvas como elementos
integrales de la misma. Los padres
educados en la última generación se sienten muy “WOW” porque ya utilizan los
términos apropiados para los miembros genitales, como si fueran lo más
importante en la educación sexual. ¿Dónde
consigue la respuesta sobre su identidad y lo que le gusta? ¿Qué pasa cuando
necesitan saber sobre la “cosquillita” que siente cuando le habla un
chico? Ante una confusión sobre lo que
es masculino o femenino, ¿Él puede conversar con…?
Hace dos generaciones, la educación
sexual partía de los comentarios que los hijos e hijas escuchaban de refilón o
las experiencias que los compañeros traían a las conversaciones. Las experiencias teñidas de misterio y
fascinación se mezclaban con los comentarios de los mayores sobre la perdición
del sexo. Una generación más tarde, las
películas pornográficas estuvieron más accesibles para las niñas y jóvenes. Las vivencias contradichas sumadas a la
visual del “sexo en vivo” se convirtieron en una fuente para la educación de la
sexualidad de muchos. La generación
actual puede conectarse a las diferentes “plataformas” presentadas por las canciones, las series de
televisión, películas, igual que las opciones cibernéticas para aprender y
compartir sobre el sexo.
La educación sexual es un proceso de
toda una vida. La madre y el padre son
los modelos primarios en la educación sexual de sus hijos e hijas. Ellos son los que, con su ACTITUD, le dan la
luz sobre la realidad de la sexualidad.
La sexualidad que involucra cuál rol tengo dentro de la pareja, cómo
expresar de manera sana mis sentimientos y cuál es la diferencia entre
sexualidad y sexo. La madre y el padre,
con su DISPOSICIÓN, para conversar sobre los temas vinculados a la sexualidad:
¿Qué me hace hembra? ¿La menstruación
duele? ¿Por qué se me pone el pene duro cuando veo una niña linda? ¿Por qué me
da vergüenza que me digan que estoy bonita? ¿Por qué tengo sueños mojados?
están educando a sus hijos e hijas a poder responder con conocimiento a los
retos que su vida sexual les presente.
La manera en que la madre proyecte su
experiencia sobre la menstruación marcará el gozo o terror que la joven tenga
sobre su primera menarquia. La vivencia
que una niña recibe de la experiencia de la menstruación de la muchacha del
servicio que habla de que “le va a llegar la luna” o “la visita de la prima
aquella” o “Eta vaina to lo meses” son expresiones que generan confusión,
rechazo y sobre todo angustia a la niña que no comprende que la menstruación es
parte de su proceso de ser mujer. La
madre que le brinda la oportunidad a su hija ver la regla como una bendición en
su vida, que le muestra que muchas atletas y mujeres del mundo tienen más
energía durante ese momento del mes, tendrá a una hija que lidie hasta con las
posibles molestias de la misma con orgullo.
Los muñequitos como “Johnny Bravo” donde
presentan un esquema del hombre fortachón que utiliza un lenguaje y conductas
inadecuadas para con las mujeres y, a su vez, es maltratado por las mujeres
puede confundir a los menores. Reírse de
conductas como éstas es definir que las mismas son válidas para la interacción
entre varones y hembras. El modelo “en
vivo” que presenta papá en su trato para con mamá es la vivencia que la hija
buscará o rechazará en una pareja. Las
expresiones de cariño entre los padres, como pareja, sería la manera en que un
chico podría comunicarse con su amiga especial.
Las oportunidades que existen en el
ciberespacio para “aprender” sobre la sexualidad y el sexo son
interminables. El despliegue de la
realidad cruda de senos y vulvas expuestas en posiciones diferentes o de
películas cortas de escenas eróticas de “sexo fuerte” son imágenes que
retuercen el concepto que lo niños escuchan sobre “hacer el amor.”
“¡NO BASTA! por que cuando quiso hablarte de sexo se
te subieron los colores al rostro y te fuiste…” es
parte de la canción de un artista reconocido que nos plantea un cuestionamiento
serio: Si no estamos formando sexualmente a nuestros hijos... ¿Quién lo hace
por nosotros?
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